Kīlauea termina el episodio 55 tras unas seis horas de fuentes de lava
El USGS informa que las fuentes terminaron el 17 de octubre a las 19:03 GMT. Se mantiene WATCH/ORANGE; gases, fragmentos volcánicos y lava caliente siguen siendo peligrosos.
Redacción RockGeo · Publicado el
Fecha del hecho/evento: 17/10/2026, 19:03 GMT · Fecha de la fuente: 17/10/2026
Fuentes consultadas el 17/10/2026, 20:01 GMT

USGS / Hawaiian Volcano Observatory — V3cam · Public Domain
El episodio 55 de fuentes de lava del Kīlauea terminó abruptamente el 17 de octubre de 2026 a las 19:03 GMT, según el Hawaiian Volcano Observatory del USGS. El aviso 2026/H489 describe unas seis horas de actividad continua y mantiene WATCH/ORANGE. El final corresponde a este episodio dentro de la erupción en curso en Halemaʻumaʻu, no al fin declarado de toda la erupción.
El aviso inicial 2026/H488 registró el comienzo a las 13:19 GMT. En ese momento las fuentes alcanzaban unos 30–45 metros, sin certeza de que llegarían a alturas comparables a episodios anteriores. Esa medida describe la fase inicial y no debe presentarse como máximo de todo el episodio. El comunicado final anuncia más detalles en el siguiente informe.
Ambos avisos sitúan las aberturas eruptivas y las coladas dentro del cráter Halemaʻumaʻu, en Hawaiʻi Volcanoes National Park. Incluso después de detenerse las fuentes, las emisiones de vapor de agua, dióxido de carbono y dióxido de azufre pueden seguir siendo peligrosas localmente a sotavento. El SO₂ reacciona en la atmósfera y contribuye al vog, la neblina de contaminación volcánica.
El boletín final también destaca fragmentos vítreos que el viento puede volver a movilizar y lava que permanece caliente y puede moverse lentamente en días posteriores. La inestabilidad de las paredes, las grietas y los desprendimientos siguen siendo riesgos. Una pausa de las fuentes no autoriza el acceso a zonas restringidas ni demuestra que los peligros hayan desaparecido.
Para comprender coladas y depósitos, el HVO combina observaciones de campo, investigación y vigilancia continua. Su documentación explica que los registros de coladas anteriores y modelos digitales de elevación detallados ayudan a prever trayectorias de lava. Relacionar relieve e historia geológica permite interpretar mapas de peligro sin convertir un boletín en pronóstico preciso de la siguiente fase eruptiva.